Creador de ilustraciones X se confiesa

A veces casi no puedo creer que haya podido unir en mi trabajo mis dos grandes pasiones: el dibujo y la pornografía. Si a alguno se le ocurre pensar exactamente a qué me dedico para haberlo conseguido, le puedo decir que soy creador de comics porno, un trabajo que no está demasiado demandado y tampoco demasiado bien pagado, pero que me permite ir tirando y, lo más importante, sentirme realizado con mi profesión.

Todo empezó como un juego, y nunca pude imaginare que esta terminaría siendo mi ocupación de adulto, pero ahí está la prueba de que nunca se puede decir “de este agua no beberé”. Siempre había tenido habilidad con el dibujo, mis padres me habían apuntado a muchas clases dado que yo estaba tan interesado y tenía aptitudes; y en plena adolescencia era un hervidero de hormonas rugientes, así que cuando un amigo me retó a hacer un dibujo porno, no me lo pensé dos veces. La primera viñeta de una pareja teniendo sexo me salió casi sin pensarlo, y eso que no es que yo estuviera muy puesto precisamente en el tema, y había sacado la inspiración más de la pornografía que arrancada por aquí y allá que de mi experiencia propia.

Mi amigo quedó tan impresionado, que me animó a realizar más, y además corrió la voz por entre nuestros conocidos, que pronto empezaron a proponerme que dibujara guarradas para sus propias pajas mentales y físicas. Pero entre una cosa y otra, me di cuenta de que también tenía habilidad para contar historias, y que aquellos dibujos tan picantes podían convertirse en una especie de novela gráfica, si me lo proponía. Y ese fue el inicio de mi inquietud, aunque por de pronto se quedó parada durante un tiempo, yo centrado en los estudios y en otros temas mas interesantes, como por ejemplo las chicas.

Años después, ya en la universidad y estudiando por supuesto diseño gráfico, se me presentó la oportunidad de un concurso de cómics, en el que entraba cualquier categoría siempre que los concursantes fueran amateurs. Entonces, yo recordé aquellas caricaturas de mi juventud, y me decidí a rescatarlas del baúl de los recuerdos, viendo con asombro que en realidad no estaban nada mal, y que ni siquiera tendría que retocarlas para presentarlas. Y antes de arrepentirme o de que algo me quitara la ilusión, las envié al concurso.

Y bueno, no quedé el primero, pero a un tipo del jurado le interesó mi trabajo, y cuando supo que lo había hecho cuando apenas era un pipiolo le intereso todavía más. Él tenía una editorial, y estaba realizando un proyecto para comenzar a editar tiras de viñetas para adultos, con la idea de poder llegar a realizar cómics completos. Me dio una oportunidad, hace ya de eso cinco años, y no puedo estar más contento.

Y así fue como los cómics porno se convirtieron en mi profesión, ¿queréis saber más de mis aventuras? Pues seguid leyéndome.

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